Desde su introducción como el primer señuelo IMA, más de 50.000 unidades has sido comercializadas en todo el mundo. Es un verdadero "pescador" navegando a escasos 4 dedos de la superficie. Su apariencia es la de un pez pasto y su construcción interna, con las bolas de tungsteno deslizándose en su interior le hacen funcionar como una flecha debajo del agua. Cuando cae sobre la superficie, se coloca en posición vertical, en el momento de la recuperación, las bolas se reposicionan en el centro de gravedad de manera que si paramos, se queda en posición horizontal. La forma ideal de utilizarlo, si las condiciones del agua lo permiten, es con recuperaciones lentas. El KOMOMO tenderá a hacer continuas pausas si le dejamos, imitando comida facil en las horas más calmadas y serenas de la jornada. Si lo recuperamos de forma agresiva y rápida, este tiende a describir amplios arcos durante su recuperación. Su tecnología interna y la ausencia de babero le permiten ser lanzado a grandes distancias.